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Los amorosos
" [...] Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.[...]" (Jaime Sabines)
Creo que hay dos tipos de personas: las que se acostumbran, las que se duermen, las que sólo buscan el bienestar y piensan que en el remanso de las aguas hayaran las felicidad y las que viven el momento, necesitan sorprenderse y escuchar la vibración de sus cuerdas. Yo soy del segundo grupo, es decir, una devoradora de emociones. Por ello siento pánico a los remansos y adoro las corrientes.
Sin embargo llevo dos años unida emocionalmente a una persona. No estoy con ella porque es la chica más guapa del mundo, ni por su encantadora sonrisa, ni porque me hace reir. Tampoco estoy con ella porque es honesta y buena. Ni por su apoyo y ayuda. Ni por su inteligencia, ni por sus gustos. No estoy con ella porque estoy agusto a su lado. Ni por su voz preciosa. Ni por la forma en que me mira, ni porque a veces me vuelve loca y me hace gritar cosas que los vecinos no deberian oir... Estoy con ella porque todavía hay ocasiones en que me abraza y lloro.
Y si algún día dejo de emocionarme tendré que irme lejos o me moriré. Y si eso no sucede habré encontrado a mi músico. "Pum, pum, pum,..."
He abierto todas mis puertas y he prendido a tu cuello una argolla con mis llaves.
Y sin embargo ahora me gustaría recuperar la argolla y echar la llave a todos los cerrojos.
que no duraban, que no dolian,...
Me gusta el sexo, lo reconozco. Y soy una romántica, lo reconozco. Me gusta que me desnuden. Que me besen. Me gusta sentir el impetu de otro cuerpo contra el mio. Y sobre todo, me gusta sentir la fusión del deseo, una bola gigante que crece hasta explotar.
Y más que el sexo me gusta probar. Me gusta rozar los límites. me gusta hacer cosas que "no debería hacer". Y por si fuera poco me gusta el exceso, en todo. Por todo ello a veces me gusta follar durante toda la noche y no sólo hacer el amor.
También me gusta que me abracen por la espalda, que me den besitos en el cuello, que me acaricien el pelo. Y me gusta abrazar a alguien, contener la respiración y sentir que me estoy conviertiendo en siamesa. Me gusta volar.
Me gusta follar y sentir que "voy a morir de tanto amor".

